
Ayer contemplé emocionado la rueda de prensa de despedida de Rubén de la Red. Han pasado ya poco más de dos años desde que sufrió el síncope en Irún, durante el partido de Copa que el Real madrid disputó en el Stadium Gal contra el Real Unión, y aún en la memoria guardamos esa imagen del madridista tendido en el césped sin conocimiento. Pero hoy celebramos que está con nosotros, y en el recuerdo quedan aquellos otros futbolistas que no corrieron la misma suerte y que seguro que desde allí arriba también se emocionaron con las palabras del ya ex-futbolista.
De la red seguirá vinculado al fútbol, pero no sobre el césped, sino como entrenador de la cantera. Se lo merece.
Quién mejor, como tantos otros, que uno de la casa para inculcar la verdadera filosofía de lo que significa este escudo. Di Stéfano, Del Bosque, Buyo, Karanka....ya saben lo que significa, y ahora otro de los nuestros llevará la manija de las futuras generaciones.
Sus palabras denotaron un madridismo más allá de cualquier fanatismo. Sus lágrimas, sus gestos, e incluso su voz entre cortada parecían que se le escapaban de su cuerpo sin poder evitarlo, pero ¿ qué razón que no sea deportiva hace retirarse a un futbolista con 25 años? Vivir. Y eso es lo más importante. Igual dijo Miguel García, desde ayer ex-jugador del Salamanca, en su propia despedida del fútbol profesional.
Yo planteo una cuestión que parece que cada vez está teniendo más calado en el deporte, y últimamente en el nuestro. ¿Qué está pasando? Cuanta más tecnología hay, más seguridad en los campos, más exhautividad en los reconocimientos, y sin embargo más casos de la misma índole. Son asuntos deportivos, pero también son humanos. En algunos casos se transmite genéticamente, de ahí la relevancia de contar con historiales clínicos veraces de los deportistas, ya que los antecedentes faniliares pueden determinar los grados del riesgo. Esta historia obliga al deportista a un grado de sensatez sumo, a costa de la posibilidad que existe de cesar en su actividad.
De la Red, desde aquí te deseo toda la suerte del mundo, y como tú bien dices "mi corazón sigue latiendo madridismo" , pero yo te digo que seguirá latiendo toda la vida.

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